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VIAJE YOGA MARRUECOS :: ruta ::

El laberinto de la Medina (días 1 a 2)

Dicen que quien no ha visitado Marrakech desconoce una de las ciudades más fascinantes del mundo, así que… ¿qué mejor lugar para empezar nuestra aventura que hacerlo desde la vibrante y bulliciosa capital de los bereberes? Pasearemos y nos perderemos por sus laberínticas callejuelas donde encontraremos todo tipo de artesanías, especias o artículos de cuero viviendo el ritual del regateo.

Viaje yoga MarruecosSeremos testigos de cómo es la vida en el interior de la Medina amurallada, y cuando caiga el sol ya solo iluminando las más altas cumbres nevadas del Atlas, contemplaremos las rojizas murallas de esta milenaria ciudad, un espectáculo que te quedará en la retina para siempre.

Una vez caída la noche, comenzaremos a degustar la deliciosa gastronomía de Marruecos entre los sonidos de las flautas, el redoble de los tambores, los encantadores de serpientes, los charlatanes y curanderos y los cientos de puestos de comida de uno de los mayores espectáculos del mundo: la plaza de Djemaa el Fna, una camaleónica plaza que va cambiando de aspecto mientras se acerca la noche y disfrutamos de nuestras primeras horas en este mágico país.

Las Kasbash y el Atlas (días 3 a 6)

Dejaremos atrás Marrakech y emprenderemos un viaje serpenteando los espectaculares y abruptos puertos de montaña del Atlas. Viajaremos sin prisas, disfrutando de sus imponentes y áridos paisajes o parando a degustar los deliciosos “tajine” en uno de los innumerables locales de la carretera. El palmeral y el verde irán dando paso a un escenario de arena y rocas en un espectacular recorrido con el paso de Tizi N’Tickka a 2.250 metros como punto más alto de la ruta, un lugar de parada obligada para disfrutar de las vistas panorámicas que nos rodean en este escenario desolado y inerte.

Viaje yoga MarruecosLlegaremos hasta nuestra primera parada: Aït Benhaddou, patrimonio de la humanidad por la UNESCO y escenario de películas como Gladiator, Lawrence de Arabia o Juego de Tronos. Desde la orilla opuesta del río donde hoy viven la mayoría de los habitantes del lugar, nos recibirá la Kasbah y su muro imponente del que emergen sin aparente orden, torres, atalayas y terrados. Una vez dentro de esta gran ciudad fortificada deambularemos y recorreremos un verdadero laberinto de calles de adobe que contrasta con el verde de las palmeras y huertos que rodean sus murallas.

En función del ritmo y ganas del grupo, decidiremos si seguir explorando otros pequeños pueblecitos de la zona (como Assfalou, Tamedakhte, Tazelefte, Taifest…) o dejarlos para la vuelta del viaje y dirigirnos hasta la vecina Ouarzazate, conocido por ser el centro cinematográfico del país. Visitaremos su bellísima Kasbah y nos adentraremos en otro mundo, la puerta de acceso a las antiguas rutas de caravanas que unían el Mediterráneo con el África Subsahariana a través de las interminables arenas del Sáhara.

Continuaremos adentrándonos hacia el sur en búsqueda de las primeras arenas del Sáhara. Atravesaremos un corredor natural creado por el río Draa para llegar hasta la asombrosa Agdz, la puerta de entrada a un valle que es conocido como ‘el camino más bello de Marruecos’. Después de un tramo de carretera marcado por la aridez, la primera visión del Draa es el impresionante palmeral de Agdz, un impresionante vergel en el que los bosques de palmeras se alternan con cuidadas parcelas cultivadas o los “apelotonados” pueblos de casas de adobe y los restos de antiguas kahsbhas, como los barrios antiguos de la propia Agdz o las de Tamnougalt, pueblo conocido en la comarca como ‘la madre de todos los castillos’ y donde se rodó la película “El paciente inglés”.

Las arenas eternas (días 7 a 12)

Viaje yoga MarruecosNuestra aventura en el valle del río Draa continúa rumbo a las puertas del desierto cruzando el “hamada” (desierto de rocas) para llegar hasta Zagora, última población a pocos kilómetros de Argelia y una parada de descanso antes de adentrarnos en las arenas calientes del Sahara. Pasearemos su casco antiguo, el barrio judío y su antigua sinagoga entre artesanos que fabrican símbolos bereberes de la buena suerte. También podremos subir hasta el Jebel o Monte Zagora para disfrutar de las mejores vistas del palmeral antes de continuar nuestra ruta hacia el sur cruzando los pueblos y las ruinas de Amezrou, o Tamegroute, famoso por su cerámica verde y sus alfareros con sus hornos de leña.

Recorreremos la carretera sinuosa que sigue el Valle de Draa hasta M’hamid, nuestra última parada antes del desierto en una zona donde el río se encajona entre montañas formando varias gargantas donde conviven palmeras y acacias, un árbol sagrado que gracias a su resistencia en condiciones climáticas adversas y sus propiedades medicinales es un recurso económico para los habitantes de los oasis. La ciudad destaca por su interés arquitectónico, con su kasba en el barrio viejo además de la mezcla de tribus bereberes que habitan en ella.

Viaje yoga MarruecosEn un 4×4 nos adentraremos en las interminables dunas saharianas para admirar un paisaje prodigioso en las “grandes dunas” de Erg Chegaga. Atravesaremos hamadas o desiertos pedregosos donde incluso podremos encontrar algún fragmento de meteorito o fósil. Erg Chigaga o “el mar de arena” es una oportunidad única para contemplar el bello espectáculo del desierto y sus dunas cercanas a la vecina Argelia, las más grandes de la región con una extensión de más 40 kms de largo y 15 kilómetros de ancho. Posiblemente en nuestro recorrido encontraremos alguna familia de nómadas dispuesta a charlar y a compartir un vaso de té. Disfrutaremos de la puesta de sol con los colores más bellos que la arena es capaz de mostrar. Y desde el mismo desierto despediremos y daremos la bienvenida al nuevo año entre rituales y bajo un infinito manto de estrellas. Dormiremos en una jaima nómada tradicional envueltos por el silencio más absoluto tras una velada alrededor del fuego compartida con nuestros amigos bereberes y sus cantos tradicionales.

Nos despediremos del desierto y emprenderemos el viaje de vuelta hacia Marrakech sin prisas y al ritmo que marque el grupo. De camino elegiremos en cuál de los muchos pueblos que nos quedaron por visitar en el camino de ida pararemos, como Telouet una antigua Kasbah, Skoura (el mayor palmeral de la región) o las 7 famosas cascadas del Valle de Ourika, el lugar perfecto antes de volver al bullicio y el calor de la ciudad roja y sentir el frescor de la vegetación, las vistas desde la montaña y el rugido de sus cascadas. En el camino también podremos visitar una cooperativa de mujeres beréber que se dedican a la extracción de forma artesanal del codiciado aceite de argán, el oro líquido de Marruecos.

Viaje yoga MarruecosYa en Marrakech aprovecharemos el último día para hacer las últimas compras en los zocos, visitar el barrio judío o algunos lugares como la impresionante escuela musulmana más grande de Marruecos, Medersa Ben Youssef o las fascinantes Tumbas Saadíes. Aunque quizás prefieras despedir el viaje relajándote en los bonitos jardines Majorelle o en la terraza de un riad tomando un té de menta después de darte un masaje tradicional en un Hamman auténtico antes de coger el vuelo de vuelta a casa tras vivir una aventura inolvidable.

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