Partí con la mochila llena de ilusión, con ansias de conocer otra cultura, otras gentes, otra manera de vivir que se me antojaba exótico. Y esa cultura, esa forma de vivir y esas gentes, me hicieron ver que lo exótico también lo llevo en mi.

Miraba hacia fuera la majestuosidad de sus monumentos, las calles repletas de gente, de vida intensa, niños dispuestos a regalarte una sonrisa. Sonrisa que hacía verme dentro de mí, que me empujaba a dejarme fluir, a ser paciente (7 horas esperando un tren).
Regresé con la mochila también llena, pero esta vez de gratos recuerdos, de excepcionales vivencias y de grandes amistades (Mónica, Jose, Sonia R, Sonia U, Sonia y Gema).

Gracias Apasho Yoga por este doble viaje.

Viaje yoga India
Ramón Revuelta Fontanet