Acabo de aterrizar de este mágico y emocionante viaje. El país ya es una maravilla, lleno de intensidad pero hacerlo con yoga ha sido una experiencia aún más gratificante.
Sin duda alguna, Mónica impregna desde un primer momento este viaje de «ser y estar», » amor por cada experiencia», «el flow» y » la aceptación «. Esta filosofía la consigue transmitir no sólo en las prácticas de yoga sino en toda la aventura.

He sentido energía, vitalidad y bienestar cada día, y una sensación de gratitud muy grande por los lugares escogidos para las prácticas.

Si ya iba convencida, ahora más. Viva el slow travel y el yoga para conocerme y conocer otros mundos. Khop khun ka !!!

Amaia Acha